Directo, semidirecto y autoportante explicados con lo que gana y lo que pierde cada uno: aislamiento, superficie de habitación y dificultad de montaje.
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Trasdosados
Un trasdosado es una segunda piel por dentro de un muro que ya existe. Es la solución más eficaz que hay para aislar una vivienda sin tocar la fachada, y la que más se confunde con «poner pladur en la pared».
Los tres sistemas y para qué sirve cada uno
El directo pega la placa al muro con pasta de agarre: alisa y poco más, no aísla. El semidirecto la atornilla a maestras ancladas al muro, dejando una cámara pequeña para aislante. El autoportante monta una estructura independiente que no toca el muro: es el único que rompe el puente acústico, y por eso es el que se usa cuando el problema es el ruido y no el frío.
Elegir mal aquí es la causa número uno de trasdosados que no sirven para nada: quien quiere aislarse del vecino y monta un semidirecto atornillado a la medianera está construyendo, literalmente, un altavoz.