Del hueco de un taco al boquete de un pomo: masilla, parche de malla o injerto de placa, con el proceso completo hasta que no se nota nada.
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Reparaciones
La placa de yeso laminado se repara muy bien: es de las pocas superficies de la casa donde un aficionado puede dejar una reparación literalmente invisible. Lo único que cambia según el destrozo es la técnica.
El tamaño del agujero decide el método
Por debajo de un centímetro, basta masilla. Hasta unos cinco, un parche autoadhesivo de malla metálica. Por encima, hay que injertar un trozo de placa nueva, y ahí es donde la gente se atasca. La buena noticia es que ninguno de los tres métodos necesita herramienta especial.
El acabado, en cambio, sí tiene truco: casi todas las reparaciones que se notan no fallan por el relleno, sino por haber lijado poco, haber dado la masilla en una sola capa demasiado gruesa o haber pintado sin sellar el parche.