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Juntas y acabados

El 90 % de lo que separa un tabique de aficionado de uno profesional pasa aquí: en las juntas. Ni el material es caro ni la técnica es difícil, pero exige capas finas y paciencia entre manos.

Pasta de agarre, de juntas y de acabado no son lo mismo

La pasta de agarre es un adhesivo para pegar placa al muro; no sirve para juntas. La pasta de juntas tiene retracción baja y sujeta la cinta. La de acabado es más fina y se lija sola. Usar una en el sitio de otra es la causa habitual de las grietas que aparecen a los seis meses justo en la línea de la junta.

Y sobre la cinta: la de papel es la que mejor resultado da en junta plana, aunque la de malla parezca más cómoda.

El error de ritmo es más caro que el de material: casi nadie falla por elegir mal la pasta. Y casi todos fallan por dar demasiada de una vez. Cada capa tiene que ser fina, ancha y estar seca antes de la siguiente. Y cada una se ensancha un poco más que la anterior para que el relleno se pierda en el plano de la pared en vez de formar un lomo. Tres capas finas dan un resultado que una sola capa gruesa no da nunca, por mucho que se lije después.

La prueba que de verdad decide si una junta está bien no es mirarla de frente: es pasar una luz rasante pegada a la pared, de noche y con una linterna. Todo lo que no se ve de día aparece de golpe: y es exactamente lo que va a verse cuando entre el sol por la ventana o se encienda una lámpara de pared. Si vas a pintar en un color oscuro o con acabado satinado, esa revisión no es opcional.

Guías de juntas y acabados

Fuentes

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