Cómo masillar el pladur para que no se noten las juntas
Aquí está el 90 % de lo que separa un tabique de aficionado de uno profesional. No es difícil: es cuestión de capas finas y de no tener prisa.
Tres pastas distintas, tres funciones
Es el primer punto donde se falla, y condiciona todo lo demás:
- Pasta de agarre: es un adhesivo para pegar placa al muro en un trasdosado directo. No sirve para juntas.
- Pasta de juntas: tiene baja retracción y sujeta bien la cinta. Es la de las primeras manos.
- Pasta de acabado: más fina y más fácil de lijar. Es la de la última mano.
Existen pastas polivalentes que hacen las dos últimas funciones con resultado correcto para una vivienda. Lo que no funciona es usar la de agarre en las juntas: fragua rápido, retrae y agrieta.
La cinta: papel o malla
La cinta de papel es la que mejor resultado da en junta plana. No tiene elasticidad, así que inmoviliza la junta de verdad, pero exige embeberla en pasta y sacar bien el aire con la espátula.
La malla autoadhesiva es mucho más cómoda —se pega y ya— pero es ligeramente elástica y, en juntas largas y visibles, tiende a marcar más con el tiempo. Va muy bien en parches y reparaciones.
Para las esquinas exteriores no se usa ninguna de las dos: van esquineros metálicos o de papel reforzado, que además protegen la arista de golpes.
El proceso, mano a mano
- Preparación. Comprobar que todos los tornillos están hundidos por debajo de la superficie, sin romper el cartón. Los que sobresalgan, apretarlos ahora: después se convierten en un bulto imposible de disimular.
- Primera mano. Rellenar la junta con pasta, colocar la cinta encima y pasar la espátula presionando para expulsar el exceso y el aire. La cinta debe quedar embebida, no flotando.
- Segunda mano. Con la anterior seca, una capa más ancha —unos 20-25 cm— y fina, cubriendo la cinta y difuminando hacia los lados. También se tapan las cabezas de los tornillos.
- Tercera mano. Todavía más ancha y más fina, con espátula grande o llana, para que la transición al plano de la placa sea imperceptible.
- Lijado. Grano fino, presión suave y luz rasante para ver los defectos. Mejor lijadora conectada a aspirador: el polvo de yeso es finísimo y se mete en toda la casa.
- Imprimación. Sellar la superficie completa antes de pintar. No es opcional.
Los niveles de calidad, en cristiano
El sector describe el acabado en niveles, del más básico al más exigente. En la práctica doméstica:
- Básico: juntas rellenas sin más. Solo para zonas que no se ven.
- Estándar: juntas y tornillos tratados. Vale para trasteros, garajes o donde va un alicatado por encima.
- Bueno: el habitual en vivienda pintada con acabado mate. Es hasta donde llega el 95 % de los casos.
- Extra: plastecido de toda la superficie. Se reserva para paredes con luz rasante, satinados o esmaltes, donde cualquier ondulación se ve.
Elegir el nivel es una decisión de coste y tiempo, no de calidad moral. Lo que sí conviene es decidirlo antes, porque un satinado sobre un acabado estándar delata cada junta.
Por qué se acaban notando las juntas
- Manos gruesas. La pasta retrae al secar y hunde la junta.
- Prisa entre manos. Masillar sobre pasta húmeda genera fisuras y burbujas.
- Cinta mal embebida. El aire atrapado se convierte en una ampolla que salta al lijar.
- Sin imprimación. La diferencia de absorción entre cartón y masilla se ve incluso con la junta perfecta.
- Luz rasante no prevista. Una lámpara pegada a la pared o una ventana lateral revelan defectos que de frente no se notan. Si sabes que va a haber luz así, sube el nivel de acabado.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas manos de masilla hacen falta?
Tres es lo normal en una junta plana: relleno con cinta, cubrición y acabado. Cada una más ancha y más fina que la anterior.
¿Puedo pintar directamente sobre la masilla?
Técnicamente sí, pero se notará. La masilla y el cartón absorben la pintura de forma distinta, así que sin imprimación las juntas aparecen como bandas mates.
¿Cinta de papel o de malla?
Papel para juntas planas largas, por su rigidez y su acabado. Malla autoadhesiva para parches y reparaciones, por comodidad.
¿Se puede masillar sin lijar?
Con mucha técnica y llana ancha se reduce muchísimo el lijado, y es lo que hacen los profesionales para no llenar la casa de polvo. Sin práctica, habrá que lijar.